25/5/17



Y se terminó la última clase del taller de Escritura Creativa en La E. Todos los cursos son especiales, pero éste lo ha sido por partida doble: aquí empecé a trabajar cuando llegué a México en 2015 y en estas ocho sesiones he comprobado (una vez más) la maravillosa literatura que tiene este país. En primer lugar, los textos del grupo (cada vez los disfruto más) y, por otro, nuestras referencias, que esta vez han sido Arreola, Elizondo, Rulfo, Revueltas y López Velarde; y Dávila, Arredondo, Garro y Poniatowska, que falta hace en este país dignificar, estudiar y difundir el trabajo de las mujeres. Dicho queda. A reinventarse otra vez y ver qué nos depara este año. Como cada verano, todo en el aire, aunque esta vez con muchas lecciones aprendidas. Y no sólo literarias. 

12/5/17

Spoiler alert: al final los personajes leen su propia historia, se cambian los papeles, no queda claro quién está loco, el prota muere y el narrador musulmán acaba hablándole a su pluma cristiana (la verdadera autora) para que termine ella la historia. ¿Vale?


13/4/17


Esta tarde seguimos con el taller de Escritura Creativa.
Cada curso intento adaptarlo al grupo y proponerme algún reto. Todas las teorías y técnicas las trabajamos con los textos que se van escribiendo en la clase, obviamente. Pero siempre cerramos con algún ejemplo que ilustre lo que estamos haciendo. Esta vez, he decidido que todos los textos de las dinámicas (ocho) sean de autores mexicanos. Y me está encantado confirmar, una vez más, lo maravillosa que es la literatura de este país.
Comparto los textos que estamos trabajado, por si a alguien le interesa.
a) Para la descripción y el uso del símbolo, hemos trabajado “Confabulario”, de Arreola. 

b) Para la creación de metáforas estructurales, isotopías y campos semánticos, “Herbolario”, de Poniatowska. 

c) Para la temporalización del espacio y la estructuras circulares, el cuento de Salvador Elizondo, “La historia según Pao Cheng”. 

d) Para el uso de los sentidos y los narradores múltiples, hoy trabajaremos el cuento de “Luvina”, de Rulfo.


Ya iré actualizando la lista que aún faltan cuatro sesiones más.

Sean felices... y, si es con lecturas de por medio, mejor.

10/3/17

Gente, el próximo jueves 26 arranca el curso de Escritura Creativa que impartiré en La E. Anímense; tienen hasta el viernes 17 para apuntarse. Dense.


14/2/17

Y dicen que hace mucho, mucho tiempo
en Roma hubo un malvado emperador
de cuyo nombre hoy quiero acordarme.
¿Su nombre? Claudio Aurelio Marco Gótico,
nacido en la actual Serbia, por Sirmio.
Interesado en cosas imperiales
(porque era el más villano de los malos,
tan malo que mató a su propio padre),
tenía a muchos hombres en bridones
levantados al grito de otra guerra
y dar hasta su vida por la causa.
Algo que ya sabían por los godos
y las tribus germanas y los vándalos.
Tan malo, que prohibió creer en dios
y ocupó su lugar el cristianismo
que no estaba bien visto por pacífico
y dudar de los méritos cesáreos.
Gobernó solamente por dos años,
pero su corazón estaba roto;
odió siempre el amor de sus soldados
y por interés propio, les prohibió
casarse y celebrar lo del anillo.
Y, como en toda historia, ahora aparece
en la leyenda el héroe simpar:
San Valentín de Terni, corazón
y ángel de los casados en secreto
en cuya sacra tumba floreció
el rosa del almendro más hermoso.
El prelado dejó de ser romano
y comprendió con gran sabiduría
que hay que amarse los otros a los unos
con feliz movimiento de mejillas.
Y al escucharle, Claudio tuvo dudas
(que resolvió Calpurnio, el sanguinario)
y nuestro mártir, que ahora está en los cielos,
acabó entre las rejas de por vida.
Ya conocen el resto de la fábula:
Asterio, el vigilante, que fue prócer
quiso ponerle a prueba con su hija
que sufría, la pobre, de ceguera.
Y así el gran Valentín hizo el milagro:
la sacó con su luz de las tinieblas
y el mártir se tornó, por fin, en santo.
¡Oh, alabada sea tu gran obra,
papá espiritual de emoticonos!
¡Y en todas las iglesias posmodernas
(los centros comerciales y preciados)
los fieles del querido querubín
(el niño de los arcos y las flechas)
comprarán sus ofrendas invernales!
¡Y que las tizas marquen la señal
en los troncos más fríos de los árboles,
en parques y en las redes tan sociales
en los flyers y pósters y buzones
y en los ripios y en besos y en rancheras
y en todas las postales virtuales!
¡Que viva Valentín en las alturas!
¡Gloria al dios del amor exacerbado!