16/10/09

17.

Una hora más tarde, Felisa pide la segunda ronda de cañas en el bar de la esquina de la galería; la entrevista, entrecortada y aburrida, se alargó más de la cuenta. Zeta enciende otro cigarrillo y escucha a Felisa.

Pues como te decía, Zeta. Al final, es el discurso lo que cuenta. No la obra en sí.

Entonces, ¿todo vale?

Ni mucho menos. Sólo que el discurso es lo que puede hacer que una obra sea vendida.

Pero de eso se encargará el artista.

Y tú también. Si eso ayuda.

Ya veo, dice Zeta intentando no ver el escote de Felisa.

Suena un teléfono móvil. Zeta no tiene móvil, así que es el de Felisa.

Me tengo que marchar, Zeta. Nos vemos el lunes.

Allí estaré. Nos vemos entonces.

La falda de Felisa serpentea por la cervecería. El bamboleo de la larga y voluminosa coleta castaña de Felisa desparece tras la puerta. La silueta desdibujada de Felisa abre un paraguas y se diluye con la lluvia que está empapando los cristales de la entrada. Dentro, Zeta enciende otro cigarrillo y, envuelto en un globo de humo, pide otra cerveza.

06/10/09

5.

Durante la noche anterior, Zeta pulula por su estudio como una gallina que quiere fugarse del gallinero, pero que no entiende de fugas. Las cajas de embalaje se van amontonando en la entrada. Ya casi no queda cinta adhesiva.

Zeta desarma la última torreta de libros. Los hojea, los huele, relee algunas de las notas escritas en los márgenes y deshace la última montaña de libros dentro de la última caja. En la bolsa de deportes negra tira las últimas camisas, un cubo de Rubik, una tijera de aves, un manojo de fotocopias y un bote lleno de lapiceros despuntados que encuentra debajo del sofá. Y se sienta encima de una las cajas con una foto en la mano.

Es ella. Y él. Él y ella. Los dos juntos. Meses antes.

Zeta se enciende un cigarrillo y observa detenidamente la foto. Pero ya se la sabe de memoria, así que decide examinar el canto de plástico de doce por quince. Palpa el marco de una esquina otra. Al apretarlo para constatar su dureza, sin querer, lo parte. Y el plástico que cubría la foto también se parte. Pero Zeta no se corta. Tira al suelo los trozos de plástico que le quedan en la mano. Ahora en la palma sólo queda la foto. Sin marco. Sin plástico que la cubra. Voltea la foto. Zeta ya no se acordaba de lo que había escrito en el reverso.

Por eso, y sólo por eso, inevitablemente, se desploma.

21/09/09

paying a visit

He was an old man, pretty big for his age, with a pretty glassy-eyed. I almost didn’t get to know him. The only thing I knew were the stories told by my uncle Daniel, and what I found by chance when I came across his photo album. He hid it within a shoe box. I remember that look. He’s the only one whose eyes are staring at somewhere else out of focus. He has a defiant sneer which actually hides a lack of affection towards everything that surrounds him. It seems that it took blood, sweat and tears to convince him that the best for him was to migrate to Germany. You can tell that in one of the pictures I had found by then. With a quite long braided hair, he poses for at the Music School of Berlin’s gate. He’s puffing on a pipe. In the frame’s obverse, you can see his diploma glued on it.

Suddenly, the receptionist came to me. «Maybe he went for a walk. Look out in the courtyard», she said when she saw me. So I crossed the corridor between a pathetic parade of wheel chairs, slobbers, and incomprehensible monologues. The stink of stale food made me sick. I looked for him where she told me to. It was easy to find him: he was the only patient out in the yard.

The heat was suffocating. There was this disgusting smell, like the reek of the rotten wood. I went to the bench where he was, and I seated by his side. He had his face full of wrinkles and purple veins. Sweat ran down his forehead. «How’s it going? It’s me», I said. He turned is back to me. He took a handkerchief from his pocket and dried his face. «I just came over to see you. Where were you?». He started to cough abruptly. He cleared his dirty throat, and the noise was like a saw cutting the trunk of an oak tree. «So, what are you doing here all on your own?», I said. At that moment, he burped and spitted phlegm to himself. I cleaned his mouth as far as he let me. Then, he stayed motionless, like a graceless marble statue. Was he looking at me? That’s why I smiled back at him. But the fact was that he was actually looking at a big chestnut behind me. I guess I was blocking it with my presence. Then, it came to my mind the origin of coffins: they are made of that kind of wood. «I’m off. I’ll come back to see you tomorrow». Afterward, I held his hand. The skin was rough and bumpy. So I went out feeling pity (because of his condition) and anger (I was such a stranger to him) at the same time. After all, he was my father.

19/09/09



[ FESTIVAL DE POESÍA INDEPENDIENTE ]

En la calle se dice que la poesía está de moda, y aunque esta sea una afirmación demasiado exagerada sí es innegable que Madrid vive un movimiento poético. Y fruto de este movimiento es el nacimiento de numerosos ciclos de poesía como Palabras habladas, Las noches de Casimiro Parker o Reflex-iones Rock, entre otros muchos, que se abren hueco de forma mensual en locales, de malasaña y lavapiés principalmente, como el Bukowski club, La casa de los jacintos o Los diablos azules, por citar algunos de los puntos de encuentro entre poetas, artistas audiovisuales o músicos.
Pero la cosa no queda ahí, porque se han creado diferentes editoriales independientes como Arrebato, Ya lo dijo Casimiro Parker o delsatelite ediciones.

En medio de este enjambre de recitales, libros y encuentros ha nacido INVERSO un festival de poesía que pretende juntar a poetas de todos los rincones de Madrid, organizar una fiesta que sirva como colofón a todas estas actividades que se vienen realizando, una puerta para todo el que quiera asomarse a descubrir este mundo

Lo que sí queda claro, es que en Madrid la poesía importa, y mucho.

El festival de poesía InVerso se realizará el próximo 10 de octubre en el barrio de Malasaña, en El bandido doblemente armado y en Los diablos azules, lugares en los que se vienen programando recitales y presentaciones. Estos dos locales, uno enfrente del otro, albergarán poetas muy dispares entre ellos, de esta forma podemos toparnos con poesía social, intimista, performance o surrealistas, porque la diversidad poética y el respeto a todos los estilos es una de las claves de este festival. Por ello podemos encontrarnos en el cartel desde nombres de autores consagrados a autores inéditos.
Como vemos, la palabra es el eje central de este festival, pero podemos cambiarle el formato aportándole un poquito de sal, con música en acústico, y un poquito de pimienta, con la proyección de videopoemas.

El cartel de INVERSO 2009 estará compuesto por:
Ana P. Cañamares, Hasier Larretxea, Bárbara Butragueño, Ada Menéndez, Silvia Oviedo + Nacho Aldeguer, Arturo Martínez, Marina Tapia, Gsús Bonilla, Javier Das, José Ángel Barrueco, Escandar Algeet, Isabel García Mellado, Bolo, Óscar martín Centeno y Gonzalo Escarpa.
La música en directo correrá a cargo de Medelia y Olaia Pazos.
Y los videopoemas de Nacho Comeras, Patty de Frutos, Marcus Versus y Aida Moreno.

Editorial Ya lo dijo Casimiro Parker

15/09/09


Poema y voz: Cristina Morano
Actriz: Estela
Escena y Atrezzo: RestaurARTE, malasaña - Cris & Macario
Música: Pablo Medel - intrumental del tema "Trece mil pies".
Imagen: Patty de Frutos
Bartleby Editores, 2009

13/09/09

17/08/09

Ves un ejército de margaritas
tras la fragilidad del pie más lento
y los recuerdos falsos
retuercen las ramas de aquellos árboles.

Aquí ya se respira de otra forma.

Las antenas crepitan como leños
y el anochecer arde en las montañas.

No parece que nadie tire piedras al río.

Me gusta el verde lluvia
y el olor preciso del primer libro
sobre el muslo perfecto y la mirada seria.

21/07/09

Me siento en una silla de plástico. Detrás, una pared de buganvillas naranjas que trepan. Hay una piscina hinchable debajo de la higuera. Dentro, dos niños de sonrisas mojadas. Me miran. Me llaman. El calor ya no es tan húmedo. Y el olor de las sardinas me retrotrae en el tiempo. Os recuerdo a todos sentados en otras sillas. Y, por la noche, la precisión de la cuchara de fuego. La mano rociaba de aguardiente el barro cocido y alguien declamaba, siempre en broma, el conjuro.

Ahora, los niños se acercan. Se abrazan a mis piernas. Quieren venirse conmigo. Y uno me pregunta que si cuando él tenga mi edad, yo estaré muerto. ¿Por qué yo no hacía preguntas?

Debajo de las sábanas, hacía frío y tenía miedo, supongo. Por eso lo de la magia. Y el número estrella siempre era el de la cuerda. Pero la mano del mago no era la mía, era la del fuego. No quiero ser el atado. Yo quiero ser la cuerda.

En la mesa hay un vaso de horchata y fartons. Hubo una vez que comía percebes como palomitas.

Y ahora hay otra mano, más pequeña, que se agarra a la mía y me pregunta.

Aquí nunca anochece y hay un pájaro raro que vuela sobre la antena.

18/07/09

No sé qué hora es. Sólo sé que el viento agita las ramas del algarrobo. Y que las lagartijas dibujan recorridos extraños por las paredes. Por lo demás, todo sigue en silencio. Y yo sigo pensando en lo mismo. Como esta tarde, cuando pisé la arena húmeda y una ola tonta me rodeó el tobillo. El sol se iba colocando, a su ritmo, sin prisa. Como aquel estúpido juego de las bolas de cuando éramos pequeños. A mi espalda, kilómetros de arena y de familias. Poco más.

No me gusta cómo huele el mar.

Las lagartijas sacan la lengua y se comen a los mosquitos. Siempre es lo mismo. Y alguien que limpia la arena de una toalla al viento, como una cometa que no quiere volar. Y yo sigo sin saber la hora. Por eso, a veces, me vuelvo loco con los años.

Esta mañana era un viejo gordo tumbado en una hamaca, con la piel abrasada por las arrugas. Por eso el viento sopla a destiempo y arranca las algarrobas mustias, pienso ahora. Porque ahora soy un niño flaco que fuma cigarrillos porque no sabe estar solo. Como esa lagartija que sisea su desencanto por el techo, camino del algarrobo.

Después del sol, ahí abajo, la gente se rocía los hombros con glicerina. Aquí arriba, se bebe uva moscatel y se encienden velas.

Y los mosquitos voladores trazan círculos en el aire.

Ya caerán sobre la mesa.

Ya caerán.

Ya.

28/06/09

Estimado señor Pablo Medel:

le comunicamos que su obra titulada ************ ha sido analizada con atención por el equipo de lectores de ****** y que si bien se señala que se trata de un poemario que destaca por su tono intimista y por su musicalidad, sentimos decirle que el informe es desfavorable en cuanto a la posibilidad de su publicación en ******.

****** le agradece sinceramente su confianza al hacernos llegar su trabajo y le anima a dar continuidad a su labor creativa.

Reciba un cordial saludo.


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Directora de **********