1/12/08

La vida es una viaje en paracaídas
y no lo que tú quieres creer
Vicente Huidobro


Vuelven los días de vuelos fallidos
y miradas confusas
de objetos perdidos y hambrientos
buzones de alquiler.

Suplican las rodillas
en asfaltos mojados
mordiendo los desagües.

Resuenan los himnos y ves palomas
donde planean cuervos
y en silencio lloran los lobos
de bosques solitarios.

Silencios compartidos
de sogas enlazadas
en total soledad.

Sé celeste: complícate la vida
y salta de la rama,
desgájate con los pecíolos
y cae conmigo al suelo.

Si remueves el barro
podremos encontrar
incluso más preguntas.

Ordena los fragmentos y deshaz
los detalles exactos
Recuerda: el caos aniquila
miles de mariposas.

Y revientan cristales
en todas las esquinas
de las calles prohibidas.

Tengo grabado el dictado en las manos
por eso cuando busco
despliego tu nombre en dos alas
que no saben de vuelos.

Imploran las palabras
violadas por el tiempo
en bocas inequívocas.

Si me adentro en los huecos insaciables
del desastre causado,
no busco soluciones:
sólo escrutar tus ojos.

Si no bailas conmigo,
haré otra pirueta
mortal y viviré.

Repican las campanas de otro mundo.
No pretendo salvarnos,
sólo acercarme lentamente
y poder sernos digno.

Yo cerraré los puños
para no sacudirme
con la explosión de luz.

Regresan los habitantes de junglas
gobernadas por débiles
perfectamente desalmados
con las lanzas que alzamos.

Sientes la voz detrás
y sigues circulando
con pasos indecisos.

Buscando liras en los paraísos
escondidos, sabrás
que si me descubro ante ti,
se perderá la magia.

Anónimas heridas
de labios agotados
y quebrados los huesos.

Cincuenta latidos para un lamento
de búsquedas truncadas
con crueles rutinas
de látigos que azotan.

Y nucas resentidas
sobre la mesa fría
eternamente tuya.

Redoble de tambores y los tímpanos
no escuchan el mensaje.
Detrás de cada intento hay más,
más de lo que tú crees.

Escucha ahora esta tole
que combate ofensivas
que son insostenibles.

Chasquido de cerillas que iluminan
secretos enterrados
bajo las piedras que nos niegan
la meta aún por trazar.

Humeantes señales,
dispuestas ante ti
para que no tropieces.

***

Y nadie nos leerá
si todo intento queda
en un fugaz abrir
y cerrar de labios.

Ya contaba con ello.

***

Una sola palabra
basta. La flor
sin riego se marchita.
La luz se afea en cada gota.
Antes cuidaba los colores. Ahora
sólo quedan raíces muertas.

La tijeras zanjan el último
tallo. O tal vez no. Sólo intentan
despellejar las sombras.

La lluvia seca
los labios húmedos.

Por eso ella se esconde.

Necesita de pájaros
que la salven del caos.

***

Olvidé tus palabras
y ya siempre estarás
lentamente quemándote.

Filósofo y pirómano
que paras la maldita música
ladrándole a la Luna.

No todo está perdido,
digo
por decir algo.

***

Si mi oferta fracasa
te volverá a buscar
pero no bajaré;
es el cielo el que arde
con este maldito sudor
de pegajosa rabia
y crueles lápices.

Pero ya es tarde; todos los remites,
aunque tú no los veas,
se han convertido
en pilotos suicidas.


Selección azarosa del poemario "Paraíso en ruinas", publicado en Ediciones del Primor, 2007.

1 comentario:

Jose Zúñiga dijo...

Hombre, azarosa... Yo diría aleatoria.