19/12/08

Ni siquiera sé tu nombre
aunque ya no me interesa.
Sólo sé que nos besamos
en lo alto de la noche
cuando no quedaba nadie;
estaban, pero no estaban.

Había tanto cansancio
condensado en tu flequillo
que las bocas se durmieron
y no calcularon bien
que tu pequeña maleta
tiraba tanto de ti
que tuviste que marcharte
a mitad de despedida.

Pero fue cuando bajaste
en el último ascensor,
mientras desaparecías
tras la puerta plegadiza,
palpándote los trocitos
de beso en las comisuras,
cuando llegué a comprender
qué te estaba sucediendo.

Te entiendo mejor que nadie:
sé que lo conseguiremos.
Tiempo al tiempo. Ya verás.

Though we kissed through the wild blazing nighttime

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