3/7/09

Abren las puertas de salida, si llega el aplauso final
y las filas desesperadas se agolpan, se mueven, se tocan,
y las miradas entran y bajan y se enredan y abren los pétalos
que de las vueltas ya son tépalos, entre las montañas de pulovers,
balbucea el voseo etílico del baile de palabras torpes
y el humo que ralla retinas.

El desafine de la noche: la polinización nocturna,
la búsqueda a solas de sogas y falsos adverbios y poses
evitando las sacudidas del frío del espejo malo,
porque aquí dentro nadie sabe;
son tan frágiles que dan ganas de salir corriendo contigo.

Esta red que atrapa inocentes, con precisión de bumeranes,
mezclando los peces bonitos con pegotes de tierra sucia,
se rompe en mil tejidos y la relinga huele a cáñamo;
la madera del suelo cruje, a pesar de los nombres propios
y los secretos y mensajes, camino de los baños rotos.

Veo el trampolín sobre el fango y mi sonrisa más real,
ésa que sólo entiendes tú cuando me miras de soslayo
mientras te escribo entre los pliegues de las líneas de tu rodilla
donde luce la luz más alta.

Si pierdo tu olor, pierdo el verso.
Por eso te huelo en azul.

They look as dark as night

2 comentarios:

Jose Luis Zúñiga dijo...

Pues ya era hora de que hubiera algo. Azules aparte, huele a colas.

Blu dijo...

A mi me huele a azul profundo.