26/1/13

[anástrofe]

Sí. Al espejo le hablas, no a mí.
Tú eres el paladín ocasional 
que ahora enarbola la bandera equívoca;
Dime, ¿acaso tú compras lo que vendes?

Por el rictus me juzgas y no sabes.
Cansado estoy de la maza y la mona
y del baile absurdo de la azarosa 
moneda sobre la madera fría 
del gran ciprés que os habla.

Recuerda: compón tu mejor eructo, 
grítame la interacción necesaria 
pero ya no silbaré tu estribillo;
propagaré el silencio, no tu eslogan.

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