23/1/13

[Cueste lo que cueste]

Tras discutir a lo francés* -como a ella le gusta- sobre la lucha poética entre la semántica y la métrica, me crucé de camino a casa con un grupo de manifestantes. Ajenos a la lluvia, el frío y la policía seguían, dirigidos por la voz rota del megáfono, el habitual cántico de guerra:

¡La lucha sigue
cueste lo que cueste!

E, inmediatamente, me vino a la cabeza una propuesta tonta, pero que resumía mi fallida argumentación lógica sobre la medida y los ejes acentuales. Si sacrificasen el artículo la -palabra gramatical tonta donde los haya- por el determinante demostrativo esta -ideal para la actualidad reivindicativa-, no se cuadraría solo la medida de esta tonadilla, sino que se centrarían los ejes acentuales de estos versos populares -en mi opinión, mal colocados- y sería, al final, mucho más musical. 

En este caso, y tratándose de algo popular -la finalidad es la repetición sencilla del mensaje-, se agradecería que moviesen el patrón acentual: 2º 4º, en el primer pentasílabo (la-lu-cha-si-gue) y 1º 5º en el hexasílabo (cues-te-lo-que-cues-te), por una opción más rítmica. Cuadra más el troqueo que el yambo. Y así, me dije a mí mismo:

¡Esta lucha sigue
cueste lo que cueste!


Era una solución perfecta. ¿No resultaría más fácil repetir dos versos hexasílabos con un eje acentual idéntico y un ritmo trocaico? Así, los dos estarían acentuados en la primera sílaba -ideal para arrancar con fuerza el cántico-, en la obligada antepenúltima y de rebote en la tercera sílaba (es-ta-lu-cha-si-gue / cues-te-lo-que-cues-te).

No se lo he contado a nadie. Y no es por el qué dirán. Es por lo que dirán.

En fin: yo me entiendo.


* Me refiero al galicismo discuter que, si no me equivoco, es un falso amigo: significa charlar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La que puede liar una mujer...!