1/2/13

[comparación]
 
Atrapados como alondras sucias que caen 
en fila
            lentamente
                               como cuerdas de presos
por el giro mortal del espejuelo que brilla.


Así chillarán los buitres y las voces rotas, 
proclamando el desapego como hachas de viento
cortando el aire ocluso: ese que no ves.
 

Neoprometeos castigados por el águila
desgarran sin perdón el hígado recompuesto.
Y así gritamos como perros a los bozales 

de alambres  
                  cuando esgrimen 
                                           sus tretas más sutiles
mientras los álamos líbicos tiemblan de frío
y se retuercen aterrados como los niños.

Avalistas inválidos que saben de trampas
y dictan sus reglas en largas salas de espera
donde reparten, forzosos, camisas dementes
con el número bobo de la suerte cobarde. 

 
Pero el trile seguirá como sangre en el ojo;
por mucho que aullemos, la flecha liberadora

no fue sino un disparo espectral, como el dinero. 
Nunca llegará
                     pero eso
                                   ya lo sabíamos. 

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