4/2/13

[enálage]

Éramos un pretérito anterior, pero se apagaron los diccionarios.
Las palabras nuevas se hicieron viejas y donde dije infundibuliforme
el poema tomó forma de embudo.

Los tropos se caían de las manos y quisimos resucitar metáforas
y hubo que romper la línea del tiempo y bailar desnudos en la deixis;
el verso no supo encontrar el eje.

Quisimos ser los más invariables y hubo que pedir clemencia al adverbio
ante la caterva más alocada de elementos de enlaces imposibles;
el verbo no supo encontrar el orden.

Seremos un estúpido imperfecto; no supimos colocar la acciones,
pero las profecías del pronombre nos obligaron a amar la catáfora.
A nosotros, que éramos anafóricos.

Las figuras no aguantaron el píxel y el dilema binario nos perdió,
a pesar de las teclas más bonitas que buscaron los encuentros de azar;
las emociones son emoticonos.

La hipotaxis no sabe de igualdad y, como bien supo ver el amigo,
ya no vale la pena preocuparse; lo que venga no depende de ti.
¿Quién te pidió que cambiases el mundo?

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