9/2/13

[falacia]

Manos que lloran nuestro dolor de glándulas  

presionan los dudas de teclas ansiosas.
Palabras que ahora retumban la ventana: 

democracia, corrupción, prima de riesgo
y la aburrida y fea lista de términos  

que se estampan en balcones de fachadas
como palomas sucias que se inmolaron  
desesperadas en las calles catárticas.

Mientras, los carteles chillan tonadillas 
de rimas urgentes que han unido palmas
y el megáfono ronco se desgañita
pero las sillas del senado, vacías

alargan el bostezo de la rutina
de sobres y papeles que volarán  

con la inercia de los balones de playa
y el grito materno nos dirá que es hora  

de plegar sombrillas
y volver a casa.

Y las toallas siguen tosiendo arena
ante el graznido de gaviotas y rosas
que no florecieron.

Mira a los caníbales de la semántica,
como saturnos devorando a votantes:
se afilaron las puntas de sus corbatas,  
con sus nudos campesinos imposibles:
da lo mismo cortarlos que desatarlos.  
Y así, en el duelo, se volvieron floretes
de un solo tocado, dicen, y al final 

nos escupirán la sangre de sus hojas.

Y las bocas de aluminio, como perros,  
siguen ladrando su rabia más eléctrica
con su complejo bíblico de sansones  

ante gigantes
columnas filisteas.

Pero nosotros estaremos a salvo;
nuestra cruz es otra lira

y no lo saben.

1 comentario:

d dijo...

Muy bien!
Me llamó la atención y me gustó especialmente el encabalgamiento:
"y el grito materno nos dirá que es hora
de plegar sombrillas
y volver a casa."
No me gusta comparar, pero me recordó a Gil de Biedma.
Además me gusta el dodecasílabo, un metro poco estimado en general que se ajusta muy bien a cierto ritmo de pensamiento reflexivo y sobrio. Con esa asonancia irregular nada ripiosa queda muy bien. Escribí hace ya tiempo una rayada sobre el dodecasílabo. Te la dejo aquí. (http://onelineperdayatleast.blogspot.com/2010/11/capitalismo-poetico.html).
Y nada, ¡que sigas así! Tómate una en el Aguja a mi salud.
Dani