12/2/13

[hipotiposis]

Gente que habita este mundo, ha llegado la hora
de la global soledad que esperabais ansiosos:
la entrega de los premios. Sobre la alfombra azul,
los poetas que esta noche serán laureados.
Qué estilo! Qué empaque! Ay, qué aéreo pisar!

Los maestros de la luz se acaban de lucir
y los telelectores saben muy bien por qué:
ahí están las musas de cuerpos tan olímpicos
con su pechos de mármol, las nueve lenguas bífidas
y manos virginales que enseñan las coronas
de los afortunados de las níveas liras,
listos para ascender a la torre de marfil.
Oh my gosh! It's so huge!

Ya pueden activar la navegación privada;
llegó la gran fiesta del onanismo poético.
Congelen bien la imagen y aplaudan esta hipérbole.
Miren qué alejandrino! Qué hemistiquio tan bárbaro! 


Después de esta cesura, empieza la ceremonia. 
Agarren las plumas y hagan sus apuestas últimas, 
sean firmes, superen el temblor de muñecas
y que suene el tambor yámbico: da-dum, da-dum...

No olviden el papel. Sepan si están nominados.
Verteremos sobre la tierra y sobre los cielos;
si quiere el respetable, llega la epifanía.

La fuente del caballo borbotea el gran chorro
a las bocas líricas, celestes y sedientas. 

Qué curva tan simbólica!
Qué gran cisne de plata! 
Qué envidiable final!