13/2/13


¿Estancaron la literatura en movimientos

y nadie tuvo el valor de levantar la mano?


¿No estaba a punto de quemar los libros de texto
toda la rebeldía de niños electrónicos
y aquel grito en el suelo de los ministros calvos

haría que crujiesen de dolor los pupitres? 


¿No era esa la voz que retumbaba las pizarras
de las calles tomadas por todos cada día
por púberes plumíferos con las mismas ganas
de virar el rumbo de esta fábula deíctica?

¿No era suya la responsabilidad heroica

de ganarle el pulso a la inercia del XIX

que aún sigue ordenando protocolos e hipotecas
con el sucio tictac del reloj de leontina?


¿O no les sirvió de lección el horror de fábrica,

la sangre y la moneda derramados del XX

para encontrar por fin el camino a la ucronía
aunque fuese tan tempoespacialmente incorrecto?

¿No iba a ser esta la auténtica revolución

que por fin destrozaría a todas las escuelas?

Si no me falla la memoria,
algo me he perdido. 
 

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