14/2/13




Había una vez hace mucho tiempo
un malvado emperador de la Roma
cuyo nombre no debéis olvidar.
Su nombre: Claudio Aurelio Marco Gótico,
de la segunda dinastía Flavia.

Su único interés era el imperial,
porque era el más villano de los malos
y tenía a muchos hombres dispuestos
a dar hasta su vida por la causa
(incluso dicen que mató a su padre)
como ya lo hicieron contra los godos
y las tribus germanas y los vándalos.

Y tan malo era que prohibió a dios
y ocupó su lugar; el cristianismo
no estaba bien visto por pacifisita
y dudar de la grandeza cesárea.

Solo gobernó durante dos años
pero abrigó en su corazón el odio
hacia el amor de todos sus soldados
y por interés propio, les prohibió
celebrar el acto matrimonial.

Y, como en toda historia, ahora aparece
en este relato el héroe simpar:
San Valentín de Terni, corazón
y ángel de los casados en secreto
en cuya sagrada tumba florece
el rosa de los almendros más bellos.

El prelado dejó de ser romano
y entendió con gran sabiduría
el mensaje que hizo cambiar al mundo:
hay que amarse los otros a los unos
con feliz movimiento de mejillas.

Y al escucharle, Claudio tuvo dudas
pero llegó el sanguinario Calpurnio
y nuestro mártir, que ahora está en los cielos,
acabó sus días entre las rejas. 

Ya conocéis el resto de la fábula:
el prócer Asterio, su vigilante,
quiso ponerle a prueba con su hija
que sufría, pobre, de una ceguera.
Y así el gran Valentín hizo el milagro,
la sacó con su luz de las tinieblas
y el mártir se convirtió en santo, Julia.

Oh, alabada sea tu gran obra
del corazón a los emoticonos!

Y en todas nuestras iglesias del XX
(nuestras galerías de los preciados),
los fieles del querubín más querido
(el niño de los arcos y las flechas)
comprarán sus ofrendas invernales.

Y que las tizas marquen la señal
en los troncos más fríos de los árboles,
en los parques y en las redes sociales
en los flyers y en todos los buzones
y en los ripios, y en besos, en canciones
y en todas las postales virtuales. 

Que viva Valentín en las alturas!
Gloria al dios del amor exacerbado!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

qué tal hermano? cuando quieras nos vemos y hablamos de lo que tenemos pendiente. Te mandé un email. Por cierto, por qué abusas del acento en séptima? jajaja es un experimento? sabes que no está muy bien visto, que corta el ritmo del endecasílabo.. ya me contarás que tienes entre manos. abrazos

arturo

pablo medel dijo...

Jo, Arturo. A ti no hay que explicarte nada. Pillas hasta las ironías formales. Eres uno, grande y libre.