16/2/13

[jitanjáfora]
 
Habrá que volver a la oscuridad

de las cuevas y escribir otra vez
con los ojos cerrados.


Que se pulvericen los colorantes
en las manos de los cromolitógrafos:
el ocre inmaculado,
el negro caolín,
el rojo limonita,
el pardo manganeso
y amarilla hematites.
 

Alcemos nuestros bastones de mando
limpios de color hexadecimal.
Tampoco es tan difícil;
lo que nos une es la sangre africana.

Calentemos la mezcla
y perdamos el miedo a dibujar

las palabras bisonte.


Guejumos con bralapas
y contemplemos juntos
la putesa del sol
tan drenga e intifina,
el veulo del trabalos,
el precitar de ñelos

y el loor finitino

de nuestra brehia hémuda. 



Acabremos los crontos

de los bráoles implios;

el azabro tinobo

que nos hace ser grandes.
 
Mesébonos las monas
y toncemos los dodes
que encuentren el macino
y por fin sean libres
tras promer las decanas.

Nunca más

nos borarán el lenguaje! 
 
Y cuando nadie sepa
lo que ametos condidie
podremos espucir
lo que tomenes tronde.


Ya no nos queda otra:
la haminudad atrena
necesita

             urgente

el ramo a las blaparas. 


No te descubro nada:

si ya no queda mora
qué diablos nos queda.
 
Hay que ramalas con dato trunsea!
Nadie nos las va a velvor a rabor!
Con doto trúnseo roma! 

Lo tragité sin diemo:
el ramo a las brapalas.

El ramo darrevado
no es otro
                que este ramo a las prabalas 

que brotan paleotílicas 
en círculos de homur 
de siblis hapocríticas.


Y cuando abra los ojos
leeré en la piedra:
os amo 

a todas 
tanto.

1 comentario:

Anónimo dijo...

jajajaja
genial
arturo