1/3/13


No te preguntes qué pueden hacer
las palabras por ti;
pregúntate qué puedes hacer tú
por todas las palabras.

Recuerda: nos las quitan
y no nos damos cuenta
y, si nos damos cuenta,
nos las quitan;
su jerga siempre es la políticamente
                                                          válida
como en la publicidad.

Nos hablan de promesas de futuros
que con la democracia,
llegan por obra y gracia
                                             del estado
y lo que siempre llega es el rodillo
de semántica rota
y los malabares paralelísticos
de las viejas espadas:
primero la zurda 
y luego la diestra
y, al tiempo, 
la diestra 
              y luego la zurda.

Hoy, la nación es un estado de ánimo
que no encuentra carita virtual.

Ya no puedo utilizar las palabras
libertad
               integrismo
                                    patria
                                                o riesgo
sin oír la huella de vuestras manos.

Y yo que pretendía 
                                    hablar de amor.

1 comentario:

Anónimo dijo...

hermoso final
arturo