25/10/15

agua que cae en el lugar de la huida

Primer día libre. Domingo por la mañana. Aproveché que la Sierra Madre aplacó los vientos huracanados de Patricia (a ver cuándo eligen nombres masculinos para los fenómenos catastróficos) y fui a visitar el Pueblo Mágico más cercano: San Pedro de Cholula. Se trata, en efecto, de un lugar maravilloso que rezuma una vitalidad impresionante, como todo México. Su nombre, del náhautl, significa “agua que cae en el lugar de la huida”. Y lo puedo confirmar. Al volver, cayó una tromba de agua impresionante.

Os dejo mi aporte visual de la entrada en la Plaza de la Concordia (el zócalo, vaya), el paseo por la Avenida Morelos (ya se nota que se acercan las fiestas de los muertos), la llegada a la Gran Pirámide de Tlachihualtépetl y la subida al santuario de los Remedios. La idea es otear desde la cima los dos volcanes “enamorados” (el Popocatépetl y el Iztaccihuatl), pero la bruma no me dejó ver ni al Popo ni al Itza. Ya hay excusa para volver.

Cholula es increíble, pero uno se despide con sensaciones encontradas. Gajes del contraste, que es lo que define (hasta la fecha) a este país. Me explico: Cortés no sólo destrozó esta ciudad sagrada en seis días, sino que los conquistadores de aquella Guerra Santa de Felipe II y compañía tuvieron la “estupenda” idea de construir una iglesia justo encima de una pirámide (cuya base es la más grande del mundo) y dejarla relegada a pobre zigurat sumiso.

Qué lejos queda todo aquello, pero qué presente sigue la ridícula sombra de aquel nacionalcatolicismo rancio del siglo XVI. En fin. Por suerte, aquí se mira hacia adelante. O no. Quizá sea yo. Aún es pronto. Quién sabe. Seguiré contando. Igual no por aquí. O sí. Qué sé yo. Abrazo y que tengan una magnífica semana.

Tenamimiquiztin huel miec!














No hay comentarios: