29/8/16

Suelo desplazarme en camión por muchas razones: seis pesos es un precio razonable (la rumorología habla de una eminente subida); me permite escuchar conversaciones locales y ampliar mi lista de palabras nuevas; una vez que conoces las rutas y paradas (tarea nada fácil), es más cómodo; y, sobre todo, evito practicar ese deporte nacional que aún no me convence: el regateo. Cada vez que tengo que tomar un taxi, toca pelear por el precio justo. Y se repite siempre la misma operación.

No, amigo. Voy a Reforma con la 19. Si subes por la 11 hasta la 3 Poniente, son cinco cuadras. No son más de cuarenta pesos.

Puras babosadas. Texto completo en Planisferio.

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