31/10/16

Dizqueparece que la contadoracontable morenapiñonada
de cabellopelo chinorrizado con un chongomoño 
que era negro como un zopilotecuervo,
ganaba un buenmontón de lanapasta,
pero nunca ocupogastó su varoguita
en un carrocoche fresapijo,
pese a lo que alcahuetechismorroteaban
las chismosocotillas de su coloniabarrio:
manejabaconducía un vochoescarabajo mugrosoguarro
y aguascuidado, que dicen que en su cajuelamaletero
escondía una valijamaleta con las chescopropinas
y la calderillamorralla de toda la semana.
Ni una chelabirra se echababebía con sus carnalamigos.
¡Si apenasnomás comía chicharoguisantes fríos,
frijoljudías y limalimones muy baratos!
¡La hijoleche, qué chavatía tan codotacaña!

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