12/11/16

Dicen que Einstein tenía en su armario una colección idéntica de trajes, camisas y zapatos. No quería perder el tiempo en pensar qué ponerse; tenía otras cosas más importantes que resolver. Por ejemplo, la teoría de la relatividad. Supongo que de ahí viene que, hoy en día, se asocie al genio o al creativo con una persona que, en cuestiones de ropa, hace de su capa un sayo. Los ejemplos de Steve Jobs (siempre de negro) o de Zuckerberg (playera gris y pantalones de mezclilla) son de sobra conocidos. Quién sabe.

Ponte la del Puebla. Texto íntegro, en Planisferio

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Eso tiene algo que ver con que todos los profesores vayan de Desigual?

pablo medel dijo...

Quién sabe. Todo es posible.

Daniel Herrera Cepero dijo...

Esto me recuerda una carta de Cortázar a no sé quién: le dice que come siempre fuera, que el escritor tiene que renunciar a alguna cosa cotidiana para poder dedicarse a escribir sin interrupción, y que por eso él no cocina... Luego están tipos como Vázquez Montalbán, que escribía al ritmo de la burbuja del puchero...