14/2/17

Y dicen que hace mucho, mucho tiempo
en Roma hubo un malvado emperador
de cuyo nombre hoy quiero acordarme.
¿Su nombre? Claudio Aurelio Marco Gótico,
nacido en la actual Serbia, por Sirmio.
Interesado en cosas imperiales
(porque era el más villano de los malos,
tan malo que mató a su propio padre),
tenía a muchos hombres en bridones
levantados al grito de otra guerra
y dar hasta su vida por la causa.
Algo que ya sabían por los godos
y las tribus germanas y los vándalos.
Tan malo, que prohibió creer en dios
y ocupó su lugar el cristianismo
que no estaba bien visto por pacífico
y dudar de los méritos cesáreos.
Gobernó solamente por dos años,
pero su corazón estaba roto;
odió siempre el amor de sus soldados
y por interés propio, les prohibió
casarse y celebrar lo del anillo.
Y, como en toda historia, ahora aparece
en la leyenda el héroe simpar:
San Valentín de Terni, corazón
y ángel de los casados en secreto
en cuya sacra tumba floreció
el rosa del almendro más hermoso.
El prelado dejó de ser romano
y comprendió con gran sabiduría
que hay que amarse los otros a los unos
con feliz movimiento de mejillas.
Y al escucharle, Claudio tuvo dudas
(que resolvió Calpurnio, el sanguinario)
y nuestro mártir, que ahora está en los cielos,
acabó entre las rejas de por vida.
Ya conocen el resto de la fábula:
Asterio, el vigilante, que fue prócer
quiso ponerle a prueba con su hija
que sufría, la pobre, de ceguera.
Y así el gran Valentín hizo el milagro:
la sacó con su luz de las tinieblas
y el mártir se tornó, por fin, en santo.
¡Oh, alabada sea tu gran obra,
papá espiritual de emoticonos!
¡Y en todas las iglesias posmodernas
(los centros comerciales y preciados)
los fieles del querido querubín
(el niño de los arcos y las flechas)
comprarán sus ofrendas invernales!
¡Y que las tizas marquen la señal
en los troncos más fríos de los árboles,
en parques y en las redes tan sociales
en los flyers y pósters y buzones
y en los ripios y en besos y en rancheras
y en todas las postales virtuales!
¡Que viva Valentín en las alturas!
¡Gloria al dios del amor exacerbado!